Jueves, 09 de octubre de 2008
POR LA DEFENSA DE LA FE: CUIDADO CON LAS FALSAS APARICIONES Y REVELACIONES PRIVADAS

http://www.cafarus.ch/apariciones.html

"En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe que está de pie junto a los hijos de tu pueblo." (Daniel 12,1).

Dedicado a todos los fieles que no están al tanto de los riesgos que implican ir a lugares donde ocurren falsas apariciones, seguir grupos guiados por líderes "carismáticos" o leer los mensajes transmitidos continuamente por los videntes. Según la opinión de muchos obispos, sacerdotes, teólogos y también la mía, se trata de fenómenos generados por ángeles rebeldes. Aquellos que confían en estas revelaciones, creen erróneamente que se trata de eventos sobrenaturales, pero la mayoría de las veces, no se dan cuenta que es el maligno que los engaña de diversas maneras. De hecho, puede crear visiones, éxtasis, dictar locuciones, así como influir sobre la memoria, la fantasía, las sensaciones internas y externas, las pasiones, pero no sobre la voluntad y la inteligencia. Además, siendo un espíritu inteligente, puede profetizar terremotos, tempestades, huracanes, eventos políticos y económicos y por permiso divino puede lograr cualquier milagro.

Los santos místico han afirmado que aquellos que reciben locuciones, visiones o revelaciones, deben rogarle a Dios para que estos fenómenos cesen cuanto antes, obedecer a los propios superiores para probar el espíritu y no que continuen como demasiadas veces ocurre hoy en día en numerosos grupos de oraciones, como en los de los discípulos de varios falsos místicos, y también en el renuevo espiritual o carismático. Quien ha podido observar a estos grupos rezando, habrá notado la gran confusión y el anhelo por recibir dones místicos y gracias materiales. En la Sagrada Escritura encontramos diversas advertencias sobre estos falsos profetas, pero muchos confían más en estos místicos quen las Autoridades eclesiales.

Las apariciones o revelaciones privadas aprobadas por el Magisterio de la Iglesia son de hecho poquísimas y no son dogma de fe, por consiguiente los fieles no están obligados de creer en las mismas.

Por último, les conjuro no decidir basarse en sus propias inspiraciones para decidir seguir a videntes porque no encuentra nada malo en ellos, sino al contrario le parece positivo que aconsejen rezar, ir a la Iglesia y adorar al Santísimo Sacramento.

Recuerde que a penas se cae en la trampa del diablo, él puede usar facilmente su poder de engaño sobre las sensaciones, el oído, la vista, hasta en los más devotos, enflamar el corazón (llama que no quema experimentada también por los carismáticos) mientras que sabemos por los Santos que el verdadero amor de Jesús en el Tabernáculo es verdadero fuego de amor que enflama los corazones de tal forma que no permite el acercársele demasiado, como cuenta Santa Gemma Galgani. Lean la 2ª carta a los Tesalónicenses y comprenderán como le es posible al enemigo engañar a los fieles a pesar de la Real presencia de Jesús en el Tabernáculo. Aquel que en lugar de leer el Evangelio y las bellas oraciones de adoración de los Santos como por ejemplo las de San Alfonso de Liguori, lee las revelaciones privadas que ya fueron condenadas por la Santa Iglesia y se presenta ante Jesús, no puede hacerlo contento porque esta alma es engañada por el maligno y de esa forma comete una profanación. Si alguin se reconoce entre los engañados, que pida perdón a Jesús que es tan misericordioso, se mantenga fiel al Evangelio y a nuestra Santa Madre la Iglesia Católica, perdone, advierta y reze por aquellos que lo han hecho pasar por El.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se puede leer:

65 "De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo" (Heb 1, 1-2). Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En El lo dice todo, no habrá otra palabra más que ésta. San Juan de la Cruz, después de otros muchos, lo expresa de manera luminosa, comentando Heb 1, 1-2:

"Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra...; porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado todo en El, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. (Cam. 2, 22)"

66 "La economía cristiana, por ser alianza nueva y definitiva, nunca pasará; ni hay que esperar otra revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo". Sin embargo, aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos.

67 A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas "privadas", algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de "mejorar" o "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia.

La fe cristiana no puede aceptar "revelaciones" que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se fundan en semejantes "revelaciones".


Del Evangelio según Mateo, Capítulo 24, 4-31
Jesús les respondió: "Tengan cuidado de que no los engañen, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo:"Yo soy el Mesías", y engañarán a mucha gente. Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerras; no se alarmen: todo esto debe suceder, pero todavía no será el fin. En efecto, se levantará nación contra nación y reino contra reino. En muchas partes habrá hambre y terremotos. Todo esto no será más que el comienzo de los dolores del parto.

Ustedes serán entregados a la tribulación y a la muerte, y serán odiados por todas las naciones a causa de mi Nombre. Entonces muchos sucumbirán; se traicionarán y se odiarán los unos a los otros. Aparecerá una multitud de falsos profetas, que engañarán a mucha gente. Al aumentar la maldad se enfriará el amor de muchos, pero el que persevere hasta el fin, se salvará. Esta Buena Noticia del Reino será proclamada en el mundo entero como testimonio delante de todos los pueblos, y entonces llegará el fin.

Cuando vean en el Lugar santo la Abominación de la desolación, de la que habló el profeta Daniel - el que lea esto, entiéndalo bien - los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; el que esté en la azotea de su casa, no baje a buscar sus cosas; y el que esté en el campo, que no vuelva a buscar su manto. ¡Ay de las mujeres que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Rueguen para que no tengan que huir en invierno o en día sábado. Porque habrá entonces una gran tribulación, como no la hubo desde el comienzo del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás. Y si no fuera abreviado ese tiempo, nadie se salvaría, pero será abreviado, a causa de los elegidos.

Si alguien les dice entonces: "El Mesías está aquí o está allí", no lo crean. Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán milagros y prodigios asombrosos, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismo elegidos. Por eso los prevengo.

Si les dicen: "El Mesías está en el desierto", no vayan; o bien: "Está escondido en tal lugar", no lo crean. Como el relámpago que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así sera la Venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres.

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre. Todas las razas de la tierra se golpearán el pecho y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a sus ángeles para que, al sonido de la trompeta, congreguen a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte."
Tales acontecimientos no se refieren únicamente a los últimos tiempos, como quieren hacerlo creer los falsos profetas, sino más bien A TODOS LOS TIEMPOS, como la historia de la Iglesia lo confirma. La Iglesia y sus miembros han sido siempre perseguidos. Falsos Cristos y falsos profetas siempre han existido a lo largo de los siglos. Por ese motivo, la interpretación de la Biblia (en este caso) debe ser simbólica y no literalmente, como lo enseña la Iglesia.

De la Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses - Capítulo 2, 1-17 La venida del Señor y lo que la precederá, y Capítulo 3, 1-15 Exhortación a la Fidelidad
Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos, que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado. Que nadie los engañe de ninguna manera.

Porque antes tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición, el Adversaio, el que se alza con soberbia contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta llegar a instalarse en el Templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. ¿No recuerdan que cuando estuve con ustedes les decía estas cosas? Ya saben qué es lo que ahora lo retiene, para que no se manifieste sino a su debido tiempo. El misterio de la iniquidad ya está actuando. Sólo falta que desaparezca el que lo retiene, y entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el resplandor de su Venida.

Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que la Palabra del Señor se propague rápidamente y sea glorificada como lo es entre ustedes. Rueguen también para que nos veamos libres de los hombres malvados y perversos, ya que no todos tienen fe. Pero el Señor es fiel: él los fortalecerá y los preservará del Maligno. Nosotros tenemos plena confianza en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo nuestras disposiciones. Que el Señor los encamine hacia el amor de Dios y les dé la perseverancia de Cristo.

Les ordenamos, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa, contrariamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. Porque ustedes ya saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no vivíamos como halgazanes y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. Aunque teníamos el derecho de proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar.

En aquella ocasión les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma. Ahora, sin embargo, nos enteramos que algunos de ustedes viven ociosamente, no haciendo nada y entrometiéndose en todo. A estos les mandamos y los exhortamos en el Señór Jesucristo que trabajen en paz para ganarse su pan.

En cuanto a ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien. Si alguno no obedece a las indicaciones de esta carta, señálenlo, y que nadie trate con él para que se averguence. Pero no lo consideren como a un enemigo, sino repréndanlo como a un hermano.

La venida del Impío será provocada por la acción de Satanás y estará acompañada de toda clase de demostraciones de poder, de signos y falsos milagros, y de toda clase de engaños perversos, destinados a los que se pierden por no haber amado la verdad que los podía salvar. Por eso Dios les envía un poder engañoso que les hace creer en la mentira, a fin que sean condenados todos los que se negaron a creer en la verdad y se complacieron en el mal.

Nosotros, por nuestra parte, siempre debemos dar gracias a Dios, a causa de ustedes, hermanos amados por el Señor. En efecto, Dios los eligió desde el principio para que alcanzaran la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad. El los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta. Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.


San Pablo - De la Carta a los Efesios - Capítulo 6, 10-20 La lucha espiritual
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.

Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos. Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encedidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animados por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos, y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio, del cual y soy embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo hacerlo!


Ezequiel - Capítulo 13, 17-23 Las falsas profetisas
Y tú, hijo de hombre, vuelve tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan por su propia iniciativa, y profetiza contra ellas. Dirás: Así habla el Señor: ¡Ay de aquellas que tejen ligaduras mágicas para atar las manos, y preparan velos para las cabezas de gente de todas las edades, a fin de atrapar vidas humanas! ¡Ustedes pretenden atrapar la vida de la gente de mi pueblo y preservar la suya propia! Me han profanado delante de mi pueblo por unos puñados de cebada y unas migajas de pan, matando a los que no deben morir, dejando con vida a los que no deben vivir, y diciendo mentiras a mi pueblo que siempre está dispuesto a escucharlas.

Por eso, así habla el Señor: Yo estoy contra las ligaduras que ustedes usan para atrapar como pájaros las vidas humanas. Las arrancaré de los brazos de ustedes, y dejaré en libertad las vidas que ustedes han atrapado. También romperé sus velos, y libraré a mi pueblo de las manos de ustedes, para que ya no sean una presa en sus manos. Así sabrán que yo soy el Señor. Ustedes hacen sufrir al justo con engaños, cuando yo no lo hago sufrir, y reconfortan al impío para que no se convierta de su mala conducta y salve su vida. Por eso, no tendrán más falsas visiones ni volverán a hacer predicciones: yo libraré a mi pueblo de las manos de ustedes, y así sabrán que yo soy el Señor.


Zacarias - Capítulo 13, 1-9
Aquel día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar el pecado y la impureza.

Aquel día - oráculo del Señor de los ejércitos - yo extirparé del país el nombre de los ídolos y no se los volverá a mencionar; de la misma manera, expulsaré de esta tierra a los profetas y el espíritu de impureza. Y sucederá que si alguien profetiza todavía, su padre y su madre que lo engendraron le dirán: "¡Tú no vivirás, porque has dicho una mentira en nombre del Señor!". Y su padre y su madre, que lo engendraron, lo traspasarán mientras profetiza.

Aquel día, los profetas se avergonzarán cada uno de su visión, mientras estén profetizando, y no se pondrán más el manto de pelos para engañar. Cada uno dirá: "Yo no soy profeta, yo soy un hombre que cultiva la tierra, porque la tierra es mi ocupación desde mi juventud". Y si se le pregunta: "¿Qué son esas heridas en tu pecho?", él responderá : "Las he recibido en la casa de mis amigos".

¡Despierta, espada, contra mi pastor y contra el hombre que me acompaña! - oráculo del Señor de los ejércitos -. Hiere al pastor y que se dispersen las ovejas, y yo volveré mi mano contra los pequeños. Entonces, en todo el país - oráculo del Señor - dos tercios serán exerminados, perecerán, y sólo un tercio quedará en él. Yo haré pasar ese tercio por el fuego, y los purificaré como se purifica la plata, los probaré como se prueba el oro. El invocará mi Nombre, y yo lo escucharé; yo diré: "¡Este es mi Pueblo!" y él dirá: "¡El Señor es mi Dios!".


Primera Carta a los Corintos - Capítulo 14, 26-40 Los carismas al servicio de la Comunidad
Hermanos, ¿qué conclusión sacaremos de todo esto? Cuando se reúnen, uno puede cantar salmos, otro enseñar, o transmitir una revelación, o pronunciar un discurso en un lenguaje incomprensible, o dar la interpretación del mismo. Que todo sirva para la edificación común. ¿Se tiene el don de lenguas? Que hablen dos, o a lo sumo tres, y por turno, y que alguien interprete. Si no hay intérprete, que se callen y que cada uno hable consigo mismo y con Dios. Con respecto a los profetas, que hablen dos o tres y que los demás juzguen lo que ellos dicen. Si algún otro asistente recibe una revelación, que se calle el que está hablando. Así todos tendrán oportunidad de profetizar, uno por uno, para que todos sean instruidos y animados. Los que tienen el don de profecía deben ser capaces de controlar su inspiración, porque Dios quiere la paz y no el desorden.

Como en todas las Iglesias de los santos, que las mujeres permanezcan calladas durante las asambleas: a ellas no les está permitido hablar. Que se sometan, como lo manda la Ley. Si necesitan alguna aclaración, que le pregunten al marido en su casa, porque no está bien que la mujer hable en las asambleas.

¿Acaso la Palabra de Dios ha salido de ustedes o ustedes son los únicos que la han recibido? Si alguien se tiene por profeta o se cree inspirado por el Espíritu, reconozca en esto que les escribo un mandato del Señor, y si alguien no lo reconoce ocmo tal, es porque Dios no lo ha reconocido a él.

En conclusión, hermanos, aspiren al don de la profecía y no impidan que se hable en un lenguaje incomprensible. Pero todo debe hacerse con decoro y ordenadamente.







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