Martes, 28 de octubre de 2008
por Helena R.olmo
http://www.masalladelaciencia.es
No. 230


Una fortuna en inmuebles recaudada de los fieles, graves acusaciones contra altos estamentos de la Iglesia y una querella por estafa contra la presunta vidente Luz Amparo Cuevas son el resultado del penúltimo capítulo de la historia de las supuestas apariciones marianas de El Escorial. MÁS ALLÁ ha hablado con todos los afectados.

Desde 1981 las supuestas apariciones de la Virgen en El Escorial (Madrid) han atraído miles de peregrinos y llenado páginas de polémica. Recientemente, la revista Interviú ha publicado un reportaje sobre ello. Y no ha sido el único medio que se ha prestado a ser la voz de la Asociación de Víctimas de las Apariciones de El Escorial (www. victimasaparicionesdelescorial.org); el programa Espejo público (Antena 3) también ha hecho alusión al presunto montaje de Prado Nuevo. Porque defendemos la libertad de culto y porque cada uno es libre de creer o no vamos a evaluar con objetividad desde aquí los elementos que conforman este nuevo escándalo brindando a todas la partes interesadas la posibilidad de manifestar su opinión. Juzgue el lector.

LA QUERELLA
En 1988 se constituyó la Fundación Benéfica Virgen de los Dolores y hay quien la señala como una organización sectaria. Es la respuesta de varias familias que afirman estar destrozadas por la pérdida de sus seres queridos. Una de sus más sonadas acciones ha sido interponer una querella contra la presunta vidente Luz Amparo Cuevas y sus allegados en la que denuncian una actitud fanática e intransigente con quienes se afilian como “seglares reparadores” para realizar la obra de la Virgen. Los demandantes consideran que sus familiares se han visto obligados a efectuar un “desplazamiento patrimonial” a favor de las múltiples fundaciones que han surgido en torno al presunto milagro. La querella denuncia que “buscan personas solas, viudas, con enfermedades... Les sondean, se acercan a ellos, les aíslan... y les lanzan mensajes apocalípticos”. Afirman que les lavan el cerebro, que les enfrentan a sus familiares y que apenas les dejan verles. En Prado Nuevo dicen estar acostumbrados:“Ante demandas anteriores, similares a la realizada por esa asociación de víctimas, los tribunales de justicia las han rechazado por no existir indicio alguno de delito”. Pero no es la única falta que cuestiona la integridad de la fundación. El pasado mes de noviembre fueron expedientadas dos de las residencias de la tercera edad que regentan por no inscribir en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) a sus empleadas. Al parecer, la Inspección Provincial de Madrid del Ministerio de Trabajo ha detectado fraude en las condiciones laborales de las 25 trabajadoras de los centros de El Escorial y Griñón: no tienen Seguridad Social ni perciben salario alguno. Según la fundación, son voluntarias “en busca de santidad mediante el cuidado del prójimo más necesitado”. Para la Inspección de Trabajo, sin embargo, el importe defraudado supera los 300.000 euros. Ya ha iniciado actuaciones contra otra residencia que los seguidores de Cuevas poseen en Torralba del Moral, una pedanía de Medinaceli (Soria), “y que duplicaría el número de personas afectadas por esta situación de explotación”, declaran miembros de la asociación de víctimas.

LAS APARICIONES
Aunque las apariciones y los mensajes que Amparo Cuevas decía recibir de la Virgen cesaron en mayo de 2002 (MÁS ALLÁ, 196), aún son el motor de la fundación. Los fieles siguen acudiendo a Prado Nuevo cada primer sábado de mes. Allí, “bajo la supervisión de un grupo de peregrinos, se realiza una colecta para el pago de la finca de Prado Nuevo. Se viene recaudando una cantidad media de 7.000 euros, que no alcanza a pagar los intereses del crédito suscrito para la adquisición de dicha finca”, declaran portavoces de la fundación. Y añaden: “Ya nos gustaría que la cantidad reflejada en Interviú –un patrimonio de 300.000 millones– fuera cierta, ya que para el desarrollo de cualquier actividad benéfica es necesario tener un soporte económico que sirva como garantía de los créditos solicitados para la construcción de las residencias”. Los analistas de este tipo de fenómenos coinciden en que la puesta en escena de El Escorial no difiere en nada de la que se desarrolla en otros enclaves marianos. Siguen un patrón exacto: conllevan los mismos espectáculos de milagrería, se practica la recaudación de donativos, se vende parafernalia religiosa y se crean fundaciones benéficas. Otra característica común es que las presuntas revelaciones (que pueden consultarse en www.virgendolorosa.com) tienen idéntico contenido catastrofista, ultraconservador y apocalíptico, y transmiten una personalidad narcisista e idólatra: “Yo soy la que he escogido este lugar; este lugar me gusta, y vosotros sois los que tendréis que luchar por él”, dijo la Virgen cuando pidió que le construyeran un santuario en Prado Nuevo. “¿Para cuándo una Virgen ya satisfecha con la cantidad de templos erigidos en su nombre?”, se preguntan los contrarios al fenómeno. La Virgen de Amparo Cuevas contesta de manera muy explícita: “Renunciad a vuestros rangos y a vuestra hacienda, que el corazón lo tenéis en la hacienda”. Y, mientras los creyentes acatan, las familias de la asociación de víctimas dicen no poder evitar el desconcierto “al contemplar cómo la señora Cuevas y sus más cercanos seguidores se acomodan en varios chalés de El Escorial y adquieren cada vez más propiedades gracias a las donaciones públicas”. “Conviene puntualizar –rebaten desde Prado Nuevo– que las propiedades son de las instituciones, nunca de personas concretas. Dichas propiedades y sus cuentas están sujetas a los fines propios de las instituciones y están sometidas al control de los organismos civiles y eclesiásticos.”

EL CALVARIO DE AMPARO
A finales de 1980, antes de que Amparo Cuevas tuviera su supuesto primer encuentro con la Virgen, dijo que se le había aparecido Jesús crucificado, quien la había invitado a participar en su Pasión: se le abrieron llagas en frente, costado, manos, rodillas y pies. Es alto el interés que suscitan las manifestaciones físicas del misticismo, pero, por temor a ofender la sensibilidad de los creyentes, la práctica generalizada es no formular preguntas embarazosas. Cicerón escribió “Dubitando ad veritatem pervenimus”, que significa “Dudando llegamos a la verdad”, y ese es nuestro cometido. La propia Iglesia se muestra cauta y no considera los estigmas una prueba de santidad. Por eso el Arzobispado de Madrid encargó a una comisión que estudiara el caso de Cuevas, en la que participó el doctor Francisco Alonso-Fernández, catedrático emérito de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad Complutense de Madrid. En una entrevista concedida a esta revista (MÁS ALLÁ, 28), Alonso-Fernández explicó que la familia Cuevas se había negado a que Amparo ingresara en una clínica para poder estudiar sus estigmas. “Claro que tal postura no quiere decir que esas personas sean unos farsantes, sino que en realidad piensan que esos estudios producen una humillación al estigmatizado”, concluyó. Entonces el dictamen del psiquiatra fue que los estigmas de Amparo tenían un origen psicosomático, inconsciente e involuntario. Pero tras la publicación de su libro Estigmas, levitaciones y éxtasis (Temas de hoy), la valoración de AlonsoFernández se hizo más escéptica. Desde entonces describe a la vidente como una mujer traumatizada por los malos tratos sufridos en la infancia, analfabeta, inmadura y masoquista. Considera que los estigmas son artificiales, habla de una “personalidad histriónica, fantasiosa, confabuladora, que no distingue la ilusión de la realidad”. Los seguidores de Cuevas no aceptan esta tesis y consideran que “la opinión del Señor AlonsoFernández es solo eso: una opinión personal sin fundamento. No fue un estudio serio; su juicio estuvo basado en dos breves reuniones con Amparo acompañada de varios testigos, entre ellos su marido y su director espiritual, y en unas fotos de Amparo estigmatizada, de las cuales ha hecho mofa. Nada tiene que ver esta frágil y parcial opinión con las de eminentes teólogos y personas cualificadas que conocen el hecho”.

LAS VISIONES
Muchos no dudan de que el fenómeno de las apariciones marianas es un signo procedente del cielo. Otros, cristianos no católicos de conversión protestante, las consideran alucinaciones o engaños demoniacos: “También Satanás se disfraza de ángel de Luz” (2 Corintios 11: 13-14). El caso es que siempre nos referimos a una visión para describir una imagen extraordinaria que aparece frente a un individuo. En términos científicos, la visión no difiere en nada del fenómeno psicológico de la alucinación. No hay diferencia si un sujeto afirma haber visto a Napoleón o a la Virgen. Los mecanismos fisiológicos y psicológicos que subyacen son idénticos; lo que cambia es el significado que se atribuye a cada visión. En una cultura católica, quien afirma ver a la Virgen suscita reacciones emotivas intensas, tanto que la visión se considera genuina. Pero ¿cuál sería la reacción si el mismo sujeto dijera haber visto a Julio César? Las visiones, como las alucinaciones, son fenómenos psicológicos o fisiológicos que pueden aparecer como consecuencia de psicopatologías, lesiones cerebrales, sugestiones o simples deseos. En cuanto a las visiones colectivas, una fuerte emotividad en el ambiente puede ser la causa de que miles de personas sugestionadas deformen lo que perciben. En la imaginación social, Prado Nuevo es uno de los lugares por excelencia donde puede manifestarse lo sagrado. El contacto con un clima de búsqueda religiosa puede incitar a algunas personas a redescubrir valores fundamentales. Pedimos a los representantes de la fundación que contemplaran la situación bajo este prisma y consideraran si sus seguidores no podían estar malinterpretando y desquiciando las cosas. Hay testimonios de personas que hablan de muerte y resurrección; otros sostienen haber fotografiado milagros solares, a pesar de explicarles que es un efecto natural que responde a las leyes físicas de la fotografía, y otros reparten pegatinas con textos homófobos que rezan “adopción de maricas = pederastia legal” y que pueden contradecir las virtudes y la misericordia cristianas. “La línea que se vive en Prado Nuevo es muy distinta de la que señaláis. Aquí se viene a orar y a profundizar en la fe de la Iglesia. Si alguna persona actúa por su cuenta y de forma desviada, será un caso aislado, sin contar con nuestra aprobación. Respecto a las pegatinas, es la primera vez que tenemos noticia de ellas. Nuestra actitud, como cristianos, es la de amar a todos sin excepción”, señalan en la fundación.

¿FUNDACIÓN O SECTA?

Volviendo a la investigación de Alonso-Fernández, sus pesquisas le han llevado aun más lejos, a incluir en el marco del sectarismo religioso todo lo relacionado con el fenómeno de El Escorial, que tilda de “secta cerrada destructiva”. Juan Carlos Bueno, presidente de la Asociación de Víctimas, asegura: “Tenemos referencias de que existen cientos de afectados en España, Portugal y Francia. Hay muchos casos que no se denuncian por miedo y por desconfianza ante la Justicia debido al poder de estas organizaciones”. “El movimiento está más preocupado por lo financiero que por lo espiritual... Hay un coeficiente de farsa grande”, matiza el catedrático Alonso-Fernández. “Como consecuencia –explica Bueno–, se apropian del dinero de nuestros familiares porque la Virgen lo manda y extorsionan a los creyentes diciéndoles, por ejemplo, que para que un hombre sane su hija tiene que ingresar como adepta; entre 60 y 80 mujeres viven en condiciones de malos tratos psicológicos y físicos, y lo peor de todo es la manipulación de menores, niños que aparecen como testigos de extraños y sangrientos fenómenos”. “¿Conocéis alguna secta reconocida por la Iglesia católica, con sacerdotes nombrados por el arzobispo de Madrid y con celebración diaria de culto en sus capillas aprobadas? Las sectas son aquellos grupos que dividen y se separan de la Iglesia. Nosotros vivimos en comunión con la Iglesia y sus obispos, nos sentimos hijos de la Iglesia y unidos a ella, y participamos plenamente de sus celebraciones y actividades”, puntualizan los seguidores de Amparo Cuevas.

LA IGLESIA CALLA Y OTORGA

Pero en Prado Nuevo no siempre han gozado de ese respaldo. A lo largo de los años la Iglesia ha mantenido una actitud ambigua y desconcertante frente a cuanto sucedía en El Escorial. La asociación de víctimas está indignada con “la pasividad del (entonces) arzobispo de Madrid, Rouco Varela, ante el daño que las supuestas apariciones marianas están produciendo a nuestros seres queridos”, declara su presidente. No siempre ha sido así. El 12 de abril de 1985 el entonces cardenal Ángel Suquía, tras haber nombrado una comisión de estudio, se pronunció en contra de los prodigios de El Escorial: “No consta el carácter sobrenatural de las supuestas apariciones y revelaciones”. Suquía solicitó a los miembros de la Iglesia que evitaran verse mezclados en aquella intriga. Pero, poco a poco, se ha ido tolerando la presencia de sacerdotes en Prado Nuevo y la celebración de actos litúrgicos. En 1994 el propio Suquía aprobó sus estatutos fundacionales y concedió la erección canónica, con lo que quedó constituida como Asociación Pública de la Iglesia con personalidad jurídica. Además, estas asociaciones y comunidades de fieles cuentan ya con un par de capellanes –el padre José María Ruiz y el padre Julián Paulino Argüello–, nombrados por Rouco Varela, que imparten doctrina eclesiástica y comentan los mensajes en las reuniones que se celebran cada primer sábado de mes. Dada la trayectoria de la Iglesia, muchos sospechan que en la actualidad el Arzobispado de Madrid puede estar impulsado por intereses políticos. En un principio pudieron pensar que sólo unos pocos seguidores iban a hacerse eco del fenómeno. Pero la trascendencia y el impacto que han tenido los mensajes supuestamente transmitidos a Luz Amparo terminó arrastrando a miles y miles de creyentes. ¿Podría interpretarse como una cuestión de conveniencia no querer irritar a los fieles, que se cuentan por millares, y aspirar a convertir El Escorial en un centro de peregrinación como Lourdes o Fátima? Los portavoces de monseñor Varela ni afirman ni desmienten y hacen caso omiso a nuestra solicitud de información. Sólo hemos obtenido respuesta de José Francisco Guijarro García, sacerdote de la Archidiócesis de Madrid desde 1972 y miembro de la comisión designada por Suquía: “Mire, del tema de El Escorial no puedo hablar”. Los iconos que hacen de Prado Nuevo un lugar sagrado para sus visitantes son la constante necesidad por parte de la piedad popular de descubrir signos que revelen la presencia de Dios en sus vidas y la esperanza en el milagro de la curación de los enfermos, aunque también se habla de milagros espirituales, conversiones y revelaciones vocacionales hacia una vida religiosa. Las pretendidas apariciones responden a esta exigencia fundamental y revelan, además, las condiciones básicas para entrar en contacto con lo sagrado. Pero, según la Teología, el milagro no es una exigencia ni una necesidad para la auténtica fe; esta no se vive en términos críticos, sino existenciales. La necesidad de creer en lo extraordinario, de que Dios nos mande una visión, de que lo sagrado se manifieste de cualquier forma en nuestras vidas, contradice la definición de fe.

LA VOZ DE... LOS MUERTOS ARREPENTIDOS

Amparo Cuevas se presenta como una gran vidente. Supuestamente, a través de ella no sólo habla la Virgen, sino que también se han comunicado los difuntos. Por ejemplo, Jacinto Jesús, su hijo fallecido en 1997 a causa de una sobredosis. Sin pretender juzgar la veracidad de los hechos, su papel como médium resulta oportunista a los ojos de sus detractores, y no por el contacto con su hijo, sino por otros con personas que fueron sus enemigas pero que tras la muerte han comprendido –según Amparo – que erraban y vuelven para pedirle perdón. Es el caso de Pablo Camacho, en vida párroco de El Escorial y detractor de las visiones. “Yo fui el contaminador, yo fui el que me uní a todos vosotros, corruptos, incrédulos; nos juntábamos para maquinar y para hacer el mal a estas pobres almas, a estos cristianos”, apunta Camacho en un supuesto mensaje.
Comentarios