Jueves, 30 de octubre de 2008
EL ESCORIAL/ El PSOE pedirá al arzobispo que se defina sobre los Virginianos

http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1995/04/27/madrid/38474.html


Los partidos incluyen en sus programas la «valla de la vergüenza»


GRACIELA G. BALBAS

EL ESCORIAL.- Las elecciones municipales en El Escorial despiertan una especial expectación: el próximo alcalde del municipio tendrá en su mano el futuro de Prado Nuevo, una finca municipal en la que desde hace trece años se «aparece» a una vidente -Amparo Cuevas-, cada primer sábado de mes, la Virgen de los Dolores.

Todos los partidos que concurren a los comicios incluyen en su programa electoral sus soluciones para tan espinoso problema.

La polémica entre la Fundación que agrupa a los seguidores de este fenómeno y el Ayuntamiento por el destino de Prado Nuevo, donde los «virginianos» -como popularmente se conoce a los seguidores de Amparo Cuevas- pretenden edificar una capilla y una residencia por «orden expresa» de los supuestos mensajes de la Virgen, ha quedado estancado desde que hace un año el Ayuntamiento procediera a su vallado.

PALIZA AL ALCALDE.- Hace unas semanas que quedaron zanjadas las virulencias políticas que ha sufrido el municipio y especialmente el PSOE, tras la paliza que el hijo del teniente de alcalde propinó al primer edil a causa de la supuesta relación sentimental entre éste y la concejala de Cultura y tía del agresor.

Durante la noche del martes todos los candidatos a la alcaldía de El Escorial retomaron el tema de Prado Nuevo en un debate electoral organizado por una emisora local. Por primera vez formularon abiertamente sus propuestas sobre lo que para unos es una secta que amenaza con tomar el poder económico y fáctico del municipio, para otros una fuente de riqueza y para miles de personas fuera de El Escorial e incluso más allá de nuestras fronteras un centro «mariano» con vocación de imitar Lourdes o Fátima.

Los candidatos del equipo de gobierno e IU defienden la legitimidad de sus actuaciones durante esta legislatura, incluido el vallado de la finca, mientras los cabeza de lista del PP y el Partido Independiente de El Escorial (Paide) afirman que si ganan las elecciones derribarán lo que los virginianos llaman «el muro de la vergüenza».

En lo que todos los partidos estuvieron de acuerdo fue en distinguir entre los peregrinos que acuden a Prado Nuevo de buena fe movidos por sus creencias y la Fundación que organiza la transmisión de los mensajes y recauda fondos para fines supuestamente benéficos.

En pro de los primeros, el candidato independiente, Victorino Rodríguez, afirmó que si ocupara la alcaldía «el primer día abriría las puertas de Prado Nuevo de par en par», afirmación a la que se sumó el candidato popular Javier de Miguel.

CONTROL ECONOMICO.- El candidato de IU defendió las actuaciones del equipo de Gobierno y afirmó que el Ayuntamiento, «no puede permitir que la Fundación controle económicamente el municipio».

Por su parte el candidato socialista, Juan Manuel Aceña, se mostró muy firme en su convicción de que Prado Nuevo es un «fenómeno económico que manipula la buena fe de la gente, ante el que el Ayuntamiento no podía permanecer impasible». Aceña mostró una postura novedosa: el anuncio de una petición oficial para entrevistarse con el arzobispo de Madrid, Rouco Varela, y solicitarle que acabe con la indefinición de la Iglesia sobre las supuestas apariciones en El Escorial.

«Castigo divino»

El primer sábado de septiembre de 1993, cerca de 2.000 personas escuchaban el mensaje que había recibido esa mañana la vidente Amparo Cuevas en Prado Nuevo: «Yo descargaré mi cólera sobre ellos, pondré mi mano... les haré beber de la misma amargura que os hacen beber por ser cristianos», amenazaba jadeante la voz ronca de Amparo Cuevas. El objetivo de esta «cólera divina» lanzada por la vidente era el alcalde «socialista y ateo» de El Escorial, Mariano Rodríguez, que acababa de clausurar la «fuente milagrosa» para los virginianos y peligrosamente contaminada según las autoridades sanitarias. La amenaza pareció cumplirse el pasado 22 de marzo cuando Mariano Rodríguez fue apaleado en plena calle. Desde entonces o quizá ya antes, la fatalidad parece haberse descargado sobre este hombre, que ha acabado con su carrera política y ha destrozado su vida personal.

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